La oposición recuperó la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de medio mandato. El nuevo equilibrio abre espacio para fiscalizar la política exterior de Washington, con posibles efectos sobre la migración, el comercio y la cooperación con América Latina.
El Partido Demócrata ganó el control de ambas cámaras del Congreso estadounidense en las elecciones de este 3 de noviembre. La victoria se extendió a estados tradicionalmente republicanos como Texas y Kansas. Allí, Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado en 94 años, demostrando así cómo el costo de vida y el rechazo a la guerra con Irán pesaron en una elección que puso a prueba el respaldo a Donald Trump.
Cuando el nuevo Congreso asuma en enero, los demócratas podrán bloquear proyectos de la Casa Blanca, abrir investigaciones y negociar el presupuesto desde una posición más fuerte. Por su parte el Senado también podrá frenar nombramientos, sin embargo, Trump conserva el poder de veto y atribuciones ejecutivas que le permiten seguir tomando decisiones en política exterior, comercio y migración.
Robert Funk, profesor de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, destacó en Cooperativa que la magnitud de la derrota supera el habitual retroceso del oficialismo en las elecciones de medio mandato. A juicio del académico, Trump pierde el control de su agenda legislativa, aunque conserva margen en asuntos como los aranceles, sin embargo, ve posible un juicio político, estimando eso si, que faltan los dos tercios necesarios en el Senado para destituirlo.
¿Y con el resto del mundo?
En materia internacional, el efecto más inmediato podría sentirse en la discusión sobre el financiamiento militar y la fiscalización de la guerra con Irán, donde una mayoría opositora podría exigir explicaciones y condicionar partidas, mientras los aliados de Washington deberán seguir tanto las decisiones de la Casa Blanca como las negociaciones presupuestarias en el Capitolio.
En América Latina, los primeros puntos de fricción podrían ser la política migratoria, las operaciones estadounidenses en el Caribe y los recursos para programas de cooperación. México tiene especial interés en cómo evolucionen los controles fronterizos y las deportaciones. Para los exportadores de la región, el cambio de mayorías abre un espacio de debate sobre los aranceles, cuya modificación dependerá de decisiones concretas de Washington.
Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, interpretó el resultado en como un voto de castigo a Trump, alimentado por el desencanto económico y el involucramiento en guerras y planteó que en el caso de Chile, existe un margen de maniobra diplomática frente a posibles cambios comerciales y de seguridad. Esa autonomía será especialmente relevante al negociar condiciones de cooperación con una Casa Blanca que ahora deberá responder ante un Congreso más dispuesto a fiscalizarla.

