Un estudio del CIAE de la Universidad de Chile, desarrollado por Macarena Silva, Elvira Jéldrez y Kate Cain, identificó que el 65% de los estudiantes evaluados en escuelas públicas presenta algún tipo de dificultad en comprensión lectora. La investigación demuestra que leer en voz alta con fluidez no garantiza entender el texto.
En 3° básico, la situación es crítica. Mientras un 45% presenta dificultades generales (decodificación y comprensión).un 30% tiene problemas específicos de comprensión. Del grupo analizado un 10% muestra problemas de decodificación y solo un 15% no presenta dificultades.
Uno de los mayores desafíos es detectar a quienes leen fluidamente pero no comprenden (un 19% del total). Estos estudiantes pronuncian bien las palabras, pero presentan señales de alerta como dificultad persistente para explicar lo leído con sus propias palabras y problemas para integrar información del texto. Lo que representa una brecha evidente entre su lectura en voz alta y su comprensión real.
El estudio advierte que estas barreras persisten en niveles superiores. En 6° básico, por ejemplo, un 36% presentó dificultades de decodificación. Si no se resuelven a tiempo, los alumnos avanzan enfrentando textos cada vez más complejos sin las herramientas necesarias, lo que afecta su aprendizaje general.
El rol de la motivación
La investigación también reveló que la motivación lectora está estrechamente ligada al éxito académico. Los alumnos con dificultades suelen percibir la lectura como más difícil y la valoran menos.
Por ello, Elvira Jéldrez enfatiza que trabajar únicamente las habilidades lingüísticas resulta insuficiente. Las expertas proponen un enfoque integral en tres ámbitos:
- Decodificación: Reforzar la relación entre grafemas y fonemas.
- Comprensión: Realizar pausas y preguntas estratégicas durante la lectura.
- Motivación: Incorporar los intereses de los estudiantes, ayudarlos a experimentar éxito y reconocer sus progresos.
En conclusión, la principal advertencia del estudio es que no basta con pedirle a un niño que lea más. Es fundamental identificar con precisión qué tipo de dificultad presenta para entregar el apoyo específico que le permita convertirse en un lector competente.

