Pudahuel y Rancagua concentran la mayor cantidad de incautaciones; durante casi cuatro semanas se fiscalizaron locales establecidos, comercio ambulante y vehículos utilizados para la venta ilegal.
El comercio ilícito de cigarrillos persiste y las autoridades han intensificado su respuesta. Durante casi un mes, Carabineros de Chile, luego de que ALTO Chile ejecutará un plan de denuncias activas, desarrolló una serie de operativos que permitieron incautar 12.185 cajetillas de cigarrillos de contrabando en las regiones Metropolitana, de Valparaíso y de O’Higgins.
Entre el 18 de noviembre y el 11 de diciembre, los equipos desplegados en terreno realizaron 17 procedimientos, abordando el fenómeno desde distintos frentes: locales comerciales establecidos, comercio ambulante y vehículos utilizados como puntos móviles de venta, una modalidad que ha ido ganando terreno y que busca eludir los controles tradicionales.
Las fiscalizaciones se concentraron en comunas como Pudahuel, Maipú, La Florida, Renca y San Bernardo, en la Región Metropolitana; Rancagua, en la Región de O’Higgins; y La Calera, La Cruz, Nogales y San Antonio, en la Región de Valparaíso. En ese recorrido territorial, se registraron incautaciones de alto impacto, como 3.000 cajetillas decomisadas desde un vehículo en Pudahuel, 2.000 cajetillas en un punto de venta y distribución en Rancagua, y 1.930 cajetillas encontradas en un local establecido en San Bernardo.
Este despliegue prolongado confirma que el comercio ilícito de cigarrillos no se manifiesta en hechos aislados, sino que opera en distintas zonas del país y empleando distintos canales de venta. Estudios recientes sobre consumo y comercio ilícito muestran que una parte importante de estas ventas continúa realizándose en establecimientos formales, lo que representa una competencia desleal para el comercio legal y un riesgo para la seguridad de los barrios.
Un despliegue que busca recuperar los barrios
Más allá de las cifras, estos procedimientos buscan recuperar espacios para el comercio formal y reforzar la sensación de control en sectores donde la venta ilegal se ha normalizado. La combinación de presencia policial, análisis territorial y coordinación público-privada permite intervenir al contrabando allí donde se instala: en la esquina, el barrio y la calle.

