Este jueves 8 de enero, el Senado de Estados Unidos dio un paso inesperado al aprobar una resolución conjunta destinada a limitar la capacidad del presidente Donald Trump de iniciar nuevas acciones militares en Venezuela sin la autorización del Congreso. La medida se aprobó con 52 votos a favor y 47 en contra, con cinco senadores republicanos rompiendo filas para apoyar a los demócratas en una decisión que marca una fuerte señal bipartidista en el Capitolio.
La resolución responde, en gran parte, a la polémica generada por una reciente operación en la que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas sin que el Congreso fuese informado previamente, lo que desató críticas sobre el uso de poderes ejecutivos sin supervisión legislativa.
Aunque este avance en el Senado representa un mensaje simbólico de control parlamentario, todavía enfrenta un largo camino para convertirse en ley: necesita ser aprobada por la Cámara de Representantes y probablemente sería vetada por el propio Trump, lo que obligaría a ambas cámaras a buscar una mayoría de dos tercios para superar ese veto.
La iniciativa pone de relieve tensiones crecientes dentro de la política estadounidense sobre el alcance del poder presidencial en materia militar, especialmente en contextos sensibles como el de Venezuela, y subraya la constante pugna entre el Ejecutivo y el Congreso sobre decisiones de seguridad nacional.

