El país británico se suma a Canadá, Australia y Portugal en un reconocimiento que refuerza la solución de dos Estados, pese a la oposición de Israel y Estados Unidos.
El primer ministro de Inglaterra, Keir Starmer, anunció este domingo que el Reino Unido reconoce oficialmente al Estado de Palestina, marcando un cambio significativo en su política exterior.
En un video difundido en redes sociales, la autoridad señaló que la decisión busca mantener viva la posibilidad de paz y una solución de dos Estados: “Eso significa un Israel seguro y protegido al lado de un Estado palestino viable; en este momento no tenemos ninguno”, afirmó.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente. Israel y Hamas mantienen un conflicto prolongado, y la guerra en Gaza ha dejado miles de víctimas y una grave crisis humanitaria. Starmer enfatizó que el reconocimiento no es “una recompensa para Hamás”, y destacó su compromiso con la liberación de rehenes y la seguridad de Israel, al tiempo que busca avanzar hacia una solución diplomática.
Canadá, Australia y Portugal, realizaron anuncios similares este domingo, sumándose a un movimiento internacional que busca respaldar políticamente la existencia de un Estado palestino.
Canadá fue el primer país del G7 en formalizar su reconocimiento, seguido de Australia y Portugal, todos con un mensaje común: apoyar la coexistencia pacífica entre Israel y Palestina mediante la solución de dos Estados.
La decisión generó reacciones mixtas entre palestinos. Algunos celebraron el gesto como un respaldo moral y político, mientras que otros cuestionaron su impacto real sobre el terreno, dadas las décadas de conflicto, la ocupación israelí en Cisjordania y la división interna palestina.
Por su parte, Israel criticó el reconocimiento y lo calificó de incentivo para Hamas, mientras Estados Unidos reiteró que no planea seguir el ejemplo de estos países.
Aunque el reconocimiento es principalmente simbólico, expertos y diplomáticos señalan que puede fortalecer la presión internacional para avanzar hacia negociaciones y visibilizar la situación de los palestinos en Gaza y Cisjordania. Sin embargo, el impacto práctico sobre la política de Israel y el conflicto en curso sigue siendo limitado.

