La justicia francesa volvió a declarar culpable al chileno por el crimen de la joven japonesa, desaparecida en 2016 en Besançon.
En un tercer juicio se dio un veredicto final. El Tribunal Supremo de Francia condenó a cadena perpetua al chileno Nicolás Zepeda por el asesinato de su expareja, la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, en un caso que estremeció tanto a Francia como a Chile y Japón por la brutalidad de los hechos demostrados por fiscalía.
La sentencia fue dictada luego de un nuevo juicio en Francia, donde el tribunal volvió a concluir que Zepeda fue el responsable de la desaparición y muerte de Narumi, ocurrida en diciembre de 2016 en la ciudad universitaria de Besançon, al este del país. Aunque el cuerpo de la joven nunca ha sido encontrado, la fiscalía logró sostener nuevamente la acusación en base a una serie de pruebas, antecedentes de comportamiento obsesivo y reconstrucciones que apuntaron a un crimen planificado.
Según estableció la investigación, Zepeda nunca aceptó realmente el fin del vínculo. Los antecedentes expuestos durante el proceso mostraron una conducta marcada por los celos, el control y la insistencia obsesiva hacia Narumi, incluso cuando ella ya había decidido rehacer su vida.
Aunque el caso siempre estuvo marcado por la ausencia del cuerpo, la fiscalía francesa construyó una acusación sólida en torno a múltiples indicios. Entre ellos, se expuso que Nicolás Zepeda:
- viajó especialmente a Francia para encontrarse con Narumi;
- arrendó un automóvil y realizó desplazamientos considerados sospechosos;
- compró elementos que fueron analizados como parte de una posible preparación del crimen;
- mintió y entregó versiones contradictorias durante la investigación;
- y mantuvo una conducta obsesiva antes y después de la desaparición.
El primer juicio y la nueva condena
En 2022, Zepeda ya había sido condenado en primera instancia a 28 años de prisión por el asesinato de Narumi. Sin embargo, la defensa apeló, lo que derivó en un nuevo juicio. Ese segundo proceso volvió a poner sobre la mesa todos los antecedentes del caso y concluyó, otra vez, que el chileno era culpable y esta vez, el castigo fue aún más severo: cadena perpetua, la pena más alta contemplada por la legislación francesa para este tipo de crímenes.
Por su parte la defensa de Zepeda señaló a medios de comunicación que “es una decisión injusta que no está motivada y la Corte se ha deshonrado”, agregando que “una persona ha utilizado su derecho a apelar y se le ha condenado más fuerte que en primera instancia”, finalizando que volverán a apelar a la Corte Suprema francesa, argumentando que el proceso judicial está viciado.

